Mi hermana, siempre has sido un refugio, un abrazo y una fuente de admiración para mí. Espero poder hacerte sentir orgulloso del hombre en el que me convertí gracias a tus enseñanzas. Quiero agradecerte desde el fondo de mi corazón por ser mi estrella guía que nunca me deja rendirme.

¡Hermana mía, nunca te olvides, que te quiero mucho! Y si todo el mundo se vuelve en tu contra, estaré a tu lado para apoyarte y luchar contigo. ¡Que Dios te bendiga y proteja y llene de felicidad todos los días venideros! Que disfrutes de tu día y que jamás faltes. ¡Felicidades!


¡Mi linda hermanita, feliz cumpleaños! Tú la noche y yo el día, o yo la noche y tu el día... Somos iguales y tan distintas a la vez, compartimos muchísimo, hasta nuestras fiestecillas con sus locuras incluidas. Eres mi hermana y eso ni la distancia puede cambiarlo... Siempre estás en mi corazón. ¡Te quiero mucho!

Querida hermana, me faltan palabras para expresar el cariño y la gratitud que siento por ti. Me cuidaste de pequeña como madre, aunque eres un poco más mayor, que yo. Sabías, como ser la mejor compañera y modelo de mujer, a quien quería parecerme. Eres mi ejemplo de ser humano y te adoro con locura. ¡Felicidades, cariño!

Hermana mía, gracias a ti, siempre sentí que podía ser yo misma estando contigo, gracias a ti mi autoestima crece y esto me da fuerzas para enfrentarme a mis inseguridades y miedos. Estoy muy agradecida a los dioses por tenerte en mi vida. ¡Vive feliz y alegre, aprendiendo cosas nuevas y haciendo locuras nuevas! ¡Felicidades!