Contacto Con Soraya Madura Tetona

Lo que jamás te dijeron sobre Contacto Con Soraya Madura Tetona. La belleza de las mujeres maduras no es ningún misterio : todas y cada una entendemos que, cuando se trata de proteger nuestro aspecto, no tenemos la posibilidad de dejarnos ser rigurosos.

Una de sus manos masajeaba mi polla mientras que la otra frotaba los labios de su coño.

¡Dios mío , para, para, no, no pares! ¡No puedo soportar mucho más! No te detengas. Veloz , méteme la poronga mientras aún siento su camino. ¡Fóllame! Fóllame fuerte.

¿Qué haces , Sarah? No deberías estar aquí.

Era domingo por la mañana y no aguardaba a nadie. Intentaba finalizar esta pequeña labor antes de que va a llegar la inminente lluvia, así que traté de ignorarlo. Sonó una segunda y luego una tercera vez, así que por último me levanté y di una vuelta por el frente de la vivienda para ver quién era.

Mis lolas comenzaron a medrar en el momento en que llegué a la pubertad, me asustaba porque ninguna de las chicas de mi edad tenía tetas 34DD, esto cuando tenía quince años. En el momento en que me hice mayor nacieron hasta ser 38DD, me puse contentísima en el momento en que me di cuenta de que era así , pero aún de esta manera obtener sujetadores 38DD no es tan fácil.

Se encontraba de rodillas, empapada de sudor y mugre hasta los codos por haber desbrozado la jardinera al lado de la vivienda , en el momento en que oí sonar el timbre.

Mis lolas comenzaron a crecer en el momento en que llegué a la pubertad, me atemorizaba porque ninguna de las chicas de mi edad tenía lolas 34DD, esto en el momento en que tenía quince años. En el momento en que me hice mayor nacieron hasta ser 38DD, me puse muy contenta cuando me percaté de que era de este modo , pero aún de esta forma obtener sujetadores 38DD no es tan fácil.

Algo se apoderó de mi mente y deseó que cediese a esta novedosa tentación. ¿Y si en esta ocasión ve bien mis pezones duros, pensará en mis extensos pechos en el momento en que vuelva a casa?Mis latidos aumentaban y mi mente me empujaba a realizar algo para ir un paso más allá. Me bajé un poco la blusa flaca revelando considerablemente más escote y mis pezones se ponían aún mucho más duros rozando el sujetador deportivo. Sabía que el viejo caballero había girado hacia el siguiente pasillo a mi derecha y que si giraba a la izquierda me hallaría con él frente a frente , pero en una esquina de mi cabeza , creí que quizás se había rendido y se había marchado. Al girar le vi venir hacia mí, se encontraba a unos seis metros de mí y miraba las estanterías mientras que empujaba el carrito. Mi corazón comenzó a latir fuertemente y podía sentir que mis enormes pechos se ponían mucho más firmes a cada segundo. A cada paso, me aproximaba más a este anciano. Me pilló por sorpresa y su mirada casi me hizo remojar. Ignoré que lo había visto y empecé a mover de manera lenta el carro mirando los estantes. Pude ver de qué manera me miraba el pecho. Eché mis manos hacia atrás y empujé mis tetas hacia enfrente tal y como si estuviera ofertando mis tetas a este viejo irreconocible. Algo me llamó la atención accidentalmente , era el bulto en sus pantalones.

Como el pasillo en el que estaba se encontraba en la esquina de la tienda decidí apartarme un tanto hasta que mis pezones bajaran ya que no venía muchas personas por allí, si me chocaba con alguno de mis vecinos sería vergonzoso. Estaba mirando las estanterías y unos cinco minutos después, de reojo, vi a alguien que entraba en el pasillo. Yo estaba de cara a la estantería y quienquiera que fuera no vería mis pezones endurecidos a menos que mirara directamente a mi pecho, lo que era muy poco probable pues es bien difícil no notar mis grandes pechos DD. En el momento en que la persona se aproximó reconocí su silueta. Era el mismo tipo de siempre y pude ver que me miraba el pecho pero no conseguía la vista que deseaba. Cuando pasó a mi lado , me viré hacia el otro lado y empecé a mover mi carrito. Sentía mariposas zumbando en mi vientre y notaba cómo la sangre se precipitaba a mi cabeza y a todo mi cuerpo. Mis pezones se ponían aún más duros. Jamás me había sentido así en mi vida. No podía argumentar con expresiones lo que pasaba por mi mente , este viejo deseaba ver mis pezones duros, lo procuró volviendo al mismo pasillo.

Debo decir que era un coño hermoso , absolutamente desprovisto de vello , con unos labios deliciosos , llenos y rosados. Mientras la observaba, se frotaba sensualmente con los dedos.

¿Por el hecho de que se busca tanto por Contacto Con Soraya Madura Tetona?

Sólo deseaba ver de qué manera era tu cuerpo, si tenías la misma constitución que Todd. Eres muy guapo como Todd, pero tus hombros son un poco más anchos y tu cintura es un poco más gruesa. No podría decir nada sobre tu poronga pues nunca vi la suya cuando no se encontraba empalmada.

¿Qué haces , Sarah? No deberías estar aquí.

Tenía muchos amigos, tanto chicos como chicas, pero siempre me llamaban la atención los hombres, quizá por el hecho de que tenía esos rasgos exuberantes que todo hombre espera en una mujer. Bueno, quién puede culparlos, yo se encontraba dotada de un enorme grupo de chicas naturales. Algunas de mis amigas más cercanas han admitido que harían cualquier cosa por tener unos pechos enormes y firmes como los míos.

Siendo un caballero, debí cumplir su petición. Ella se quedó tumbada, gimiendo y sacudiéndose cada vez que le metía el falo hasta el fondo de su caja o lo retiraba un poco. De a poco se fue recomponiendo, pero con la misma lentitud perdí la concentración. Poco a poco , cada nervio de mi cuerpo abandonó su puesto y se volvió a reunir en mi pene. No había ningún pensamiento en mi cabeza salvo la euforia de mi dura polla deslizándose dentro y fuera de la cálida manga de su coño. Nada más que la sensación de nuestra unión tenía relevancia mientras me embestía hasta la empuñadura en ella, constantemente.

¿Las maduras les agrada los mas jóvenes?

Algo se apoderó de mi cabeza y deseó que cediera a esta nueva tentación. ¿Y si esta vez ve bien mis pezones duros, pensará en mis amplios pechos cuando vuelva a casa?Mis latidos aumentaban y mi mente me empujaba a llevar a cabo algo para ir un paso más allá. Me bajé un tanto la blusa flaca revelando mucho más escote y mis pezones se ponían aún mucho más duros rozando el sujetador deportivo. Sabía que el viejo caballero había girado hacia el siguiente pasillo a mi derecha y que si giraba a la izquierda me hallaría con él cara a cara , pero en una esquina de mi mente , pensé que tal vez se había rendido y se había marchado. Al girar le vi venir hacia mí, estaba a unos seis metros de mí y miraba las estanterías mientras que empujaba el carro. Mi corazón comenzó a latir de manera fuerte y podía sentir que mis grandes pechos se ponían mucho más firmes a cada segundo. A cada paso, me aproximaba mucho más a este anciano. Me pilló por sorpresa y su mirada casi me hizo remojar. Ignoré que lo había visto y comencé a mover de manera lenta el carrito mirando los estantes. Pude ver de qué manera me miraba el pecho. Eché mis manos hacia atrás y empujé mis lolas hacia enfrente tal y como si estuviese ofreciendo mis lolas a este viejo irreconocible. Algo me llamó la atención de manera accidental , era el bulto en sus pantalones.

Comparto un apartamento con mi madre en la calle Fir. Eran sólo seis cuadras, conque anduve.

Sentí que se aproximaba , el cumplimiento de mi deseo de ocupar su coño de semen. En algún rincón lejano de mi cabeza me di cuenta de que ella prácticamente chillaba con otro clímax mientras mi madura polla manaba chorro tras chorro de semilla en ella, llevándome al filo del éxtasis en la tierra de la euforia.

Solamente se movió mientras que yo me desplomaba a su lado. Debí establecerme dormido, pero poco después me percaté de que se levantaba de la cama. Lo siguiente que sentí fue la sensación de algo cálido lavando mi suave pene y luego la peculiar sensación de que lo tragaba una boca. Abrí los ojos y la vi parado junto a la cama, todavía desviste , inclinada y chupándome la poronga. Me acosté , cerré los ojos y saboreé la sensación de su boca cálida y húmeda mientras chupaba y amamantaba mi miembro que se endurecía de forma rápida. En pocos minutos estaba rígido como el hierro y, de nuevo , erguido y orgulloso.

Me sentí un poco avergonzado por este trueque y traté de cubrirme con la toalla. Solo pasaría un instante o dos antes que yo también tuviera una erección.